Bértora: “La Unidad Penal N° 1 hoy está en emergencia y en una situación crítica” La jueza de Ejecución de Penas de Paraná, Cecilia Bértora, dio su visión respecto de la realidad del organismo a su cargo y de la cárcel de la capital provincial y brindó precisiones sobre la situación del condenado Gustavo Petaco Barrientos, recientemente trasladado desde el penal de Ezeiza.

La jueza de Ejecución de Penas de Paraná, Cecilia Bértora, dio su visión respecto de la realidad del organismo a su cargo y de la cárcel de la capital provincial y brindó precisiones sobre la situación del condenado Gustavo Petaco Barrientos, recientemente trasladado desde el penal de Ezeiza.

La jueza de Ejecución de Penas de Paraná, Cecilia Bértora, dio su visión respecto de la realidad del organismo a su cargo y de la cárcel de la capital provincial y brindó precisiones sobre la situación del condenado Gustavo Petaco Barrientos, recientemente trasladado desde el penal de Ezeiza.

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Bértora comentó que al momento de asumir “había 500 internos a cargo del Juzgado y hoy son más de 1.200, con la misma estructura” con lo cual “hay que afrontar un número que realmente nos supera a nosotros y a las Unidades Penales”.

En ese sentido, recordó que desde su Juzgado “se había pedido otra asistente social, una segunda secretaría, un par de empleados más pero hasta hoy no hubo ninguna respuesta al respecto”. “Se hizo un expediente paralelo con el Juzgado del doctor (Carlos) Rossi que también estaba pidiendo cosas similares. Sé que se analizó porque se pidieron más informes, vinieron de Arquitectura, se hicieron relevamientos pero no se ha contestado desde 2014”, agregó.

Respecto de los problemas que esto acarrea, indicó que “además de la demora en las resoluciones, se dejaron de hacer controles evolutivos” y explicó que “ante los casos de internos que tienen condenas muy largas, de más de 20 años, en los 10 primeros años no tienen ningún beneficio, ni salidas socio-laborales ni socio-familiares, entonces en ese tiempo no sabemos si el interno está bien o no; si estudia o no; si tiene problemas de salud; si está depresivo o tiene algun trastorno psicológico, etc”.

“Esto quiere decir que se ha bajado la calidad del trabajo en todo sentido, porque no se puede hacer de otra manera. Todo hemos reformulado porque también tenemos mayores competencias porque hay nuevas leyes que han empezado a ser operativas y también nos llevan tiempo y esfuerzo para cumplimentarlas”, admitió. De todos modos, agregó que “se trabaja mucho y muy bien, pero se necesitan muchos más recursos”.

A modo de ejemplo, mencionó: “Ahora se está viendo crear un nuevo pabellón para 300 internos, pero en la Unidad Penal N°1 entran entre 24 y 27 internos al mes, con lo cual entre que se aprueba la obra, se ejecuta y se termina apenas se alcanza a albergar a los que entraron nuevos; no se puede nunca desalojar, redistribuir ni atender la necesidad primigenia que dio origen a la construcción del nuevo pabellón. Es decir que la demanda nos lleva puestos, porque mínimamente se alcanza a cubrir la demanda de plazas”.

Ante ello, definió que “la Unidad Penal 1 hoy está en emergencia y en una situación crítica”.

La situación de Barrientos

Consultada respecto del traslado de Gustavo Petaco Barrientos a la cárcel de Paraná, Bértora comentó que el detenido “pidió un pabellón especial donde tiene muchos familiares o conocidos”. “Presentó un escrito donde da una nómina de personas que firman que serían quienes lo solicitan al para compartir el pabellón. No sé la relación exacta que tienen pero evidentemente son gente conocida de él y su entorno que pude el alojamiento ahí”, especificó.

Ante esta situación, reconoció que “es bastante frecuente que para que un interno entre a un pabellón sea pedido por varias personas de ese lugar, para asegurarle que es bienvenido” y aclaró que esto “está en manos del Servicio Penitenciario en este momento porque Barrientos no tiene una situación de conflicto con el resto de los internos, como puede ser el caso de otros detenidos como (Daniel Tavi) Celis que tiene otro tipo de problemáticas y que puede verse complicado en su seguridad personal”.

“Barrientos tiene buena acogida dentro del penal, el tema es que quiere ir al pabellón donde fue solicitado y no a otro; con lo cual el Servicio Penitenciario le ofreció ingresar a otro pabellón, pero él se opone y a esta altura presentó un habeas corpus –que desconozco dónde se presentó- y espero que al juez que le toque intervenir entienda que esto no es materia de un habeas corpus sino que la regula el Servicio Penitenciario viendo las cuestiones de seguridad del interno y del resto de la población penal”, explicó.

Puntualizó que “el pabellón que se le propuso en este momento es un lugar que por el tipo de circulación de personas que tiene y la cantidad de internos, y ciertas condiciones que tienen que ver netamente con la seguridad y con la posibilidad de controlar cualquier tipo de actividad ilícita que se pueda prever sobre la persona de Barrientos y su entorno, estaría mucho más controlado. Pero él quiere ir al pabellón 11 precisamente porque la ubicación que tiene dentro del penal hace que haya muchos pabellones cerca, sea difícil el control del movimiento de información, relaciones, cosas y lo que se quiera pensar”.

“Por eso en estos casos dejo que opere el servicio Penitenciario; si veo que la situación amerita mi intervención la tomo, pero en principio dejo que sea el Servicio Penitenciario el que mensure los riesgos y la posibilidad de tener una sana convivencia para Barrientos”, señaló.

En cuanto a la situación judicial del detenido, sostuvo que “en este momento ya está encuadrado para salidas socio familiares y socio laborales y tengo que decidir sobre eso, y tiene un informe favorable del Servicio Penitenciario de Ezeiza y también un informe favorable del psiquiatra de mi equipo técnico. El resto de los informes serían negativos, es decir para denegar el beneficio, con lo cual hay que analizar la situación”.

Agregó que Barrientos “ya está encuadrado para la libertad condicional desde agosto de 2018, lo cual implicaría que saldría en libertad ambulatoria con la cual debería cumplir con algunas pautas que le da el Juzgado, como no salir de la ciudad sin dar aviso al patronato de Liberados, no consumir alcohol o estupefacientes, no puede involucrarse en hechos violentos, no portar ni poseer armas, no acercarse a los familiares de las víctimas, y otras”.

Explicitó que “la libertad condicional es una libertad total en cuanto a lo ambulatorio pero se le imponen restricciones a modo de normas de conducta” de todos modos la jueza aclaró que “no podrá acceder a la libertad condicional, en tanto y en cuanto ni siquiera tiene salidas socio-laborales y ni socio-familiares”. “Está encuadrado por haber cumplido parte de la pena que uno de los parámetros que da la ley para acceder a la libertad condicional, pero otra cosa es que cumpla con el resto de los requisitos”, acotó.

Por último, contó que Barrientos “en Ezeiza tuvo calificaciones de conducta 10 y de concepto 7, y estuvo haciendo actividades educativas; hizo un par de cursos de electricista instalador y de ayudante en seguridad e higiene industrial, y por ello tiene una reducción de 19 meses en el marco de la ley de estímulo educativo”.

(analisisdigital)