Día del colectivero como se vivió a arriba del volante

En el Día del Colectivero dialogó con un trabajador del transporte público de pasajeros que ingresaba a su turno y antes de subirse al colectivo habló de su labor diaria. “Me gusta la relación con la gente”, afirmo.
Video:Día del Colectivero: “Me gusta la relación con la gente”, afirmó un chofer
El 24 de septiembre se celebra el Día del Colectivero simplemente, porque el mismo día pero de 1928, circuló lo que fue considerado el primer colectivo en la Ciudad de Buenos Aires.
En el Día del Colectivero, Elonce dialogó con un trabajador del transporte público de pasajeros que ingresaba a su turno y antes de subirse al colectivo habló de su labor diaria.

Enzo, trabaja hace cuatro años en la empresa “Transporte Mariano Moreno” y habló sobre la labor del colectivero. “Me encanta mi trabajo, es una linda labor y estoy orgulloso de mi trabajo”, remarcó en diálogo.

Al referirse a lo que más disfruta como chofer del transporte público de pasajeros en la capital entrerriana, el trabajador del volante expresó: “Me gusta la relación con la gente, entre el chofer y el pasajero, pero también depende de la personalidad de cada uno”, aclaró.

“A veces nos alcanza con un saludo, porque al menos yo, soy siempre positivo y ando con una sonrisa”, dijo Enzo y sostuvo que “también, a veces, los pasajeros se desquitan con el chofer de los problemas que traen”, afirmó.

Por otra parte, Enzo dejó un mensaje para sus compañeros en el Día del Colectivero. “Espero que disfruten el día y que se olviden de los problemas. Hay que estar siempre positivos”, remarcó.

Historia del colectivo

No era un colectivo propiamente dicho, sino que eran taxistas que, agobiados por la crisis económica que había en el mundo en esa época, comenzaron a ofrecer viajes baratos haciendo que varios clientes compartan el vehículo durante un determinado recorrido.
Hay varias versiones sobre cuál fue el primer recorrido de los taxis-colectivos; en algunas de las versiones dicen que fue desde Lacarra y Rivadavia hasta Plaza Flores, otras aseguran que el trayecto fue desde Floresta y Villa Luro, hasta Primera Junta, Buenos Aires.

Fue tal el éxito de dicha iniciativa que hizo que se propague rápidamente por otros puntos de la Ciudad. Este “invento” se terminó exportando a otras provincias y al mundo.
Con el paso del tiempo, los transportes colectivos de pasajeros irían mutando a lo que son actualmente.

En primer lugar, cambiaron la pintura de los taxis por otros colores más alegres e inscripciones con los nombres de las cooperativas que se formaban, además de que ofrecían viajes en recorridos fijos.
Después, los vehículos cambiarían su fisionomía para lograr llevar a más personas y así abaratar más los costos del transporte, hasta llegar a los sofisticados micros que se utilizan hoy en día.