La Justicia favoreció a una joven de 21 años que reclamó una cuota alimentaria de su padre por problemas de salud

La chica debió interrumpir sus estudios por un tiempo y la cuota deberá seguir vigente.

En un nuevo fallo relacionado a la cuota alimentaria correspondiente a un padre, la Sala Segunda de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Salta revocó la sentencia de grado y, en consecuencia, hizo lugar a los alimentos provisorios en favor de la joven de 21 años que cursa el nivel secundario. La chica debió interrumpir sus estudios por problemas de salud y la cuota deberá seguir vigente.

Según informa diariojudicial.com, el caso llegó al Tribunal de Alzada por el recurso de apelación interpuesto por la joven contra de la resolución de grado que rechazó los alimentos provisorios que ella solicitó. En este aspecto, en primera instancia el magistrado argumentó que la medida “no comprende los estudios secundarios”. También afirmó que en la causa “no se ha denunciado que la enfermedad que padecería la joven sea incapacitante”.

Luego de esta decisión judicial, la joven alegó que los alimentos solicitados a su padre son hasta los 25 años para poder subsistir, estudiar y alcanzar en el futuro una educación superior que le permita independizarse. Asimismo, indicó que no puede trabajar porque no ha podido concluir sus estudios secundarios debido a la enfermedad crónica que padece, la que, según esgrimió, “se encuentra en la etapa previa a la diálisis”.

Así, los jueces de la causa, Alejandro Lavaque y Hebe Samsón recordaron el artículo 663 del nuevo Código Civil y Comercial, el cual establece la “obligación de los progenitores de proveer recursos al hijo subsiste hasta que éste alcance la edad de veinticinco años, si la prosecución de estudios o preparación profesional de un arte u oficio le impide proveerse de medios necesarios para sostenerse independientemente”.

Además, admitieron que la normativa vigente prevé que “el hijo continúe estudios, sean ciclos de educación obligatoria o formación superior, o preparación profesional en arte u oficio luego de superados los 21 años, quedando también comprendido el caso de aquellos que comiencen su formación al llegar a los 21 años”. En esta línea, consideraron que la “educación es el mejor modo de facilitar la inclusión de los jóvenes al mercado laboral y constituye una herramienta niveladora que favorece la igualdad”.

“La aspiración de la joven apelante de completar sus estudios secundarios, que se habrían visto obstaculizados por la enfermedad que padece, para luego intentar alcanzar una capacitación superior que le permita desarrollarse como persona, obtener una salida laboral y poder solventar los gastos de su afección, reviste trascendental relevancia, incluso para la sociedad en su conjunto y forma parte de las necesidades educativas y de formación que deben cubrir los padres en la medida de sus posibilidades”, destaca el fallo.

En este contexto, el fallo de segunda instancia favoreció a la hija y los magistrados estimaron procedente el pedido de los alimentos provisorios solicitados. De esta manera, sostuvieron que “más aún, teniendo en cuenta las condiciones inherentes a la realidad socio económica de nuestro país, en virtud de las cuales no sobran las oportunidades laborales como para que las personas puedan encontrar un trabajo que les permita autosustentarse sin tener mínimamente estudios secundarios”.